sábado, diciembre 24, 2005

Musulmanas en Europa: hijas rebeldes del islam


Recogido de Iton Gadol, periódico israelí en lengua española. Una fuente muy fiable a tenor del gran problema que tienen con los árabes.
Ciertamente, es sorprendente y agradable este tipo de noticias. Esperemos que estas mujeres prosperen.

Musulmanas en Europa: hijas rebeldes del islam
Toda una generación de jóvenes, hijas de inmigrantes de países mayoritariamente islámicos, está comenzando a reclamar los mismos derechos que las mujeres occidentales pero sin renunciar a sus principios religiosos Hanife Karakus, una hija de inmigrantes turcos que casi no alza la voz al hablar, es una musulmana absolutamente europea. Lleva un pañuelo sobre la cabeza, pero también está graduada en leyes y se casó con un hombre que ella misma eligió. No tuvo que soportar ninguna presión de celestinos ni casamenteros. La pareja se conoció por Internet. . Para añadir aún otro ingrediente a esta mezcla, recientemente Karakus se convirtió en la primera mujer que preside uno de los 25 consejos regionales islámicos de Francia. "Al principio, los hombres no me hablaban", dijo. "Se sentían incómodos, no sabían cómo trabajar con una mujer". . Karakus, de 24 años, no se rotula feminista; simplemente dice que es una abogada francesa. Pero forma parte de la revolución silenciosa que se extiende entre las jóvenes musulmanas europeas, una nueva generación que reclama los mismos derechos que sus hermanas occidentales pero sin renunciar a los principios islámicos. . Para muchas de ellas, la clave está en la educación, una opción que les fue negada a sus madres y abuelas. Estas hijas de inmigrantes pobres procedentes de países mayoritariamente musulmanes ingresan a las universidades, donde estudian leyes, medicina o antropología. Se emplean en asistencia social, en escuelas, oficinas, en las empresas y en los medios. Sus lenguas natales pueden ser el francés, el inglés, el alemán o el holandés. . A diferencia de sus mayores, confinadas a sus hogares, estas mujeres musulmanas emancipadas usan Internet y pasan horas en los cada vez más numerosos chats islámicos. Los sitios Web son ahora los lugares de encuentro favoritos, ya que proporcionan la oportunidad de citas "halal" sin riesgo, es decir, de interactuar con hombres sin violar ningún código social o religioso. . En los atestados suburbios inmigrantes alrededor de París, escenario de los recientes disturbios encabezados por jóvenes musulmanes, los profesores y maestros dicen que las estudiantes mujeres son las más motivadas porque son las que más cosas tienen para ganar. Esta circunstancia refleja lo que ocurre en las comunidades musulmanas jóvenes de toda Europa. . En entrevistas realizadas en Francia, Bélgica y Holanda, las mujeres repiten como si fuera un mantra: estudiar ofrece una ruta de escape de los oprimentes proyectos de vivienda, de la vigilancia de los fanáticos musulmanes y de los estrictos códigos sociales impuestos por padres y hermanos. . "Todas entendimos que la educación era nuestro pasaporte hacia la libertad", dijo Soria Makti, de 30 años, quien dejó su urbanización de Marsella y ahora trabaja como curadora en un museo. . La emancipación de las mujeres musulmanas, como la de las mujeres occidentales antes que ellas, progresa de manera despareja, con frecuencia lentamente, a veces de manera dolorosa cuando las mujeres sienten que no tienen más alternativa que cortar la relación con sus familias. Pero algunos cambios señalan una nueva forma de feminismo islámico. . En ninguna parte es esto más evidente que en el terreno de la religión, que fue durante siglos una zona reservada exclusivamente a los hombres. Las mujeres jóvenes han empezado a hacerse un lugar con dificultad al embarcarse en estudios islámicos, un campo en rápido crecimiento en toda Europa que ofrece una mezcla de teología, ley coránica, ética y árabe. Los diplomas de esos cursos de dos años habilitan a las mujeres a enseñar en las mezquitas y en las escuelas islámicas o a actuar como consejeras religiosas. . "Es un gran cambio", dijo Amel Boubekeur, científica social que prepara su tesis sobre las "nuevas elites islámicas" de Europa. "En vez de ser pasivas, las mujeres se convierten en maestras. Antes era tabú que las mujeres recitaran el Corán". . Boubekeur ha entrevistado a decenas de graduadas en estudios islámicos de Francia y otros países y dijo que muchas de ellas sentían que el conocimiento de la religión les proporcionaba mayor poder. . "Les confiere un nuevo prestigio, nuevos empleos y, no menos importante, les proporciona una voz más fuerte para tratar con sus padres, hermanos y esposos", dijo. "En la defensa de sus derechos, estas mujeres descubren que los argumentos basados en los textos religiosos resultan más efectivos que las ideas seculares". . Hoy los estudios islámicos, que con frecuencia se siguen durante los fines de semana y son accesibles para las graduadas de la escuela secundaria, están en expansión en Inglaterra, Francia, Alemania, Holanda y España. Una investigación informal realizada en seis institutos de estudios islámicos de Francia reveló que de los 1000 estudiantes que cursaron este año el 60 por ciento son mujeres. . Consejeras espirituales . La Gran Mezquita de París, un gran edificio blanco y verde de la década de 1920 que posee un minarete finamente tallado, es la principal institución religiosa islámica de Francia. Tiene su propia escuela teológica, financiada fundamentalmente desde Argelia. . Abdelkrim Bekri, el director, dijo que en 2002 la escuela había iniciado un nuevo programa, que no existe en otros sitios, para entrenar a las jóvenes como consejeras espirituales para los hospitales y las cárceles, una función semejante a la que cumplen los ministros o capellanes cristianos. Ya se han graduado veinte mujeres, y hay muchas más estudiando. . Las tareas religiosas no son remunerativas, ni siquiera para los clérigos varones, y a las mujeres no se les permite oficiar los rituales más prestigiosos, las plegarias de los viernes. Boubekeur dijo que por ahora a las mujeres les interesa fundamentalmente tener voz, participar del debate. "Lo nuevo es que las mujeres quieren tener acceso directo a la religión sin depender de las rígidas opiniones de los clérigos", explicó. . El cambio puede verse también en otras manifestaciones menos importantes. En la Universidad Islámica de Rotterdam, un pequeño grupo de estudiantes de teología, casi todas ellas hablando holandés pero todas ellas con velo, conversaban días atrás después de clases sobre la segregación islámica de hombres y mujeres. Dijeron que en Europa era importante acabar con esa costumbre. "En clase nos sentamos donde queremos", dijo una estudiante que dijo llamarse Aisha. "En las mezquitas no queremos sentarnos en espacios separados u ocultos". . Ertegul Gokeeyuku, secretario de admisión de la universidad, dijo que más del 60 por ciento de los estudiantes eran mujeres. "Las chicas están muy motivadas", aclaró. . A medida que las mujeres musulmanas educadas consolidan su lugar, parece forjarse una veta euroislámica, un nuevo híbrido que intenta reconciliar los principios establecidos por el Corán con la vida en la Europa secular y democrática. Las mujeres adoptaron esta idea a partir de diversos escritores y filósofos musulmanes. . Uno de ellos es Tariq Ramadan, un profesor universitario suizo cuyo abuelo fundó el movimiento de renovación islámica en Egipto, la prohibida Hermandad Musulmana. Pese a que Washington le revocó la visa el año pasado, impidiéndole enseñar en Estados Unidos, Ramadan tiene muchos seguidores en Europa. Su postura es instar a los musulmanes europeos a hacer sentir su presencia como ciudadanos activos en vez de quedar atrapados en lo que denomina "una mentalidad de víctimas". . Fatema Mernissi, una socióloga marroquí, es muy leída debido a su defensa de los derechos de la mujer y también por sus escritos acerca del islam temprano, cuando las mujeres, según explica, gozaban de una posición más favorable que la que tienen hoy. . En Francia, Dounia Bouzar, una respetada antropóloga argelina y francesa, sigue los pasos de Mernissi. "Les digo a las mujeres: ?Podemos honrar al Corán desde nuestra perspectiva y aplicarlo a nuestra experiencia actual´", dijo en una conversación reciente. "Ahora las mujeres tienen acceso al conocimiento, así que debemos recuperar los textos religiosos. Debemos liberarlos de una interpretación exclusivamente masculina que pertenece a la Edad Media. En este momento lo más importante es que las mujeres vayan a la universidad". . El hecho de que las mujeres asistan en gran número a las clases de estudios islámicos resulta perturbador para algunos, quienes ven en ello un potencial para una mayor radicalización. Tokia Saïfi, ex funcionaria de desarrollo y una de las pocas mujeres de ascendencia árabe que alcanzó un alto cargo en el gobierno francés, dijo que le preocupaba que muchas jóvenes acudieran a la religión como refugio. "Lo considero una regresión", dijo. "Significa que necesitamos menos discriminación, más medios de promover la integración". . Esos debates están muy distantes de las preocupaciones de las jóvenes musulmanas que sufren los maltratos de sus hermanos por no ser suficientemente sumisas, o que son obligadas a casarse con desconocidos porque eso le conviene a sus padres. En los grandes proyectos de vivienda franceses, hogar de muchos inmigrantes, los jóvenes desempleados suelen descargar su frustración en las mujeres, y la última tendencia son las violaciones en pandilla, que aumentaron en un 15 por ciento desde 1999. . Huir para sobrevivir . La teología no ha sido importante para Latifa Ahmed, de 25 años, quien llegó a Holanda desde una aldea marroquí cuando tenía 8 años. Creció en Amsterdam y su familia la atacó porque la joven prefería a sus compañeras holandesas. "Me decían que eran malas, que eran infieles", contó. "Mis padres y hermanos empezaron a golpearme". Le dijeron que podía seguir estudiando siempre y cuando acabara por casarse con un marroquí. . Ahmed, quien vivió en su casa hasta los 23 años, dijo: "Me estaba volviendo loca con todas esas peleas y mentiras, pero tenía miedo de escaparme y perder a mi familia". Una noche, cuando volvía de un concierto con un amigo holandés, su padre gritó: "Busquemos un cuchillo y acabemos con ella", recordó la joven. "No me mató, pero me maldijo. Fue algo aterrador". . Ahora vive sola en otra ciudad y se oculta de sus hermanos, que han jurado matarla. Ha podido asistir a la universidad gracias a diversos trabajos y no le interesa la religión. "Aquí no me siento discriminada", aclaró. "Las jóvenes marroquíes pueden encontrar trabajo con mayor facilidad que los varones. Los marroquíes tienen mala fama". . Los cambios en la vida de las musulmanas en Europa se producen a distinto ritmo según los lugares. Son difíciles de evaluar en Francia, donde la ley prohíbe recoger datos de origen étnico o religión durante los censos. Una evidencia es el aumento del divorcio en los inmigrantes de Holanda. Según datos oficiales, el divorcio en las familias marroquíes aumentó en un 46 por ciento desde 2000, y en las familias turcas en un 42 por ciento, y se cree que en la mayoría de los casos fue decidido por las mujeres. . Algunas hijas de inmigrantes, ahora educadas y en buena posición para arrojar luz sobre costumbres poco comprendidas en Europa, han empezado a estudiar los maltratos y abusos que sufren las mujeres. Seyran Ates, una abogada alemana nacida en Turquía, y Necla Kelek, un socióloga también nacida en Turquía, han publicado dos libros muy leídos sobre el destino de las jóvenes musulmanas en Alemania. "La novia extranjera", de Kelek, un best seller, denuncia las penosas circunstancias de jóvenes con frecuencia analfabetas, traídas desde la campiña turca como "esclavas modernas" para actuar como obedientes siervas de sus esposos y sus parientes políticos. . Otras mujeres inmigrantes luchan por lograr cambios a través de los parlamentos. En Bélgica, Mimount Bousakla, cuya familia proviene de Marruecos, y en Holanda Ayaan Hirso Ali, nacida en Somalía, son miembros del Parlamento que fueron criadas como musulmanas. Presionan para introducir cambios en las políticas que afectan a las mujeres, incluyendo sentencias más duras para los hombres que matan mujeres para "salvar el honor" de sus familias. En Francia, un movimiento llamado "Ni rameras ni felpudos", creado en 2003, se ocupa del problema de las mujeres marginadas que sufren violencia o discriminación. . En la espartana oficina del grupo, en el este de París, Sihem Habchi, nacida en Argelia, dijo que la situación estaba mejorando, pero que muchas mujeres aún se veían obligadas a llevar una doble vida. "Sienten que tienen que mentir todo el tiempo y llevar pañuelo en la cabeza para que las dejen en paz", dijo. "Es muy difícil convertirse en adulta. Muchas jóvenes tienen problemas psicológicos. Habchi, de 30 años, que ahora trabaja en multimedios, recordó sus propios esfuerzos para irse de su casa, algo que le llevó años de súplicas y negociaciones. . Al recordársele que ni siquiera las mujeres francesas gozan de una igualdad plena en los lugares de trabajo, agregó: "Las inmigrantes deben luchar aún más duramente, porque son doblemente discriminadas. No somos plenamente aceptadas en Francia. Pero estamos empezando a estar en todas partes; ya hay muchas de nosotras ahora". . Por Marise Simons . Traducción: Mirta Rosenberg . © LA NACION

3 comentarios:

  1. new muslimah12:16 p. m.

    Yo soy musulamana española, hasta donde yo conozco todos en mi familia son españoles, de tradicion catolica. Yo elegí esta religión principalmente por el trato ejemplar a la mujer. Con esto quiero decir que el Islam siempre nos dió estos derechos de los que habla en el artículo, pero en algunos países, mezclándose con tradiciones, o simplemente con hombres machistas, las quitaron estos derechos.
    No los estan encontrando ahora, los estan recuperando. Pero claro que si en un país arabe es dificil el avance de la mujer, en uno occidental lo es doblemente... Ya que las personas nos discriminan en todos los ambitos, empezando por el de encontrar trabajo.
    Y eso que yo no soy inmigrante...
    Seguiremos luchando contra los malos tópicos que dañan nuestra imagen.

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  2. Anónimo3:47 p. m.

    Yo soy una musulmana marroquina , y creo que tienes toda la razon hermana en lo que has dicho, muchos hombres no entienden estas cosas y lo mezclan todo con la tradicion sobre todo en mi pais, hay muchos casos, pero hamdulah:)

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  3. Salam yo soy de argentina hermanas y estoy en total de acuerdo nmuchos saludos a todas mis hermanas del mundo islamico
    Salamam aleikum kataba rabukum ala nafsihir rahma.

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