Parece absurdo toda esa unión, pero no lo es. Todo lo contrario, porque quizás el Islam tenga razón y Europa está en decadencia. Si los europeos no saben defenderse de los enemigos de su cultura (Mozart y Van Gogh), de su libertad periodística (Caricaturas de Mahoma), de su idiosincrasia (las mujeres con burka, chador y jihab por las calles), de su defensa (atentados en Madrid y Londres) y no sabe atacar a la espada de Damocles que el Islam le sostiene en la cabeza (las extorsiones islamistas y las amenazas de muerte),... entonces Europa tiene todos los síntomas de una decadencia.
Y mientras nosotros no terminamos de creernoslo, el islamismo yihadista, está absolutamente convencido de que si porque a cada paso que da, avanza un palmo por delante de sus previsiones.
Según escribió Gustavo de Arístegui, Elcano elaboró una encuesta que reflejó que el islamismo es la mayor preocupación para los españoles, por encima de la ETA, el paro y las hipotecas.
Pues yo soy una de esas españolas porque estoy presenciando cómo el Islam lo devora todo.
Como había escrito ayer, hace décadas que se inició pero nadie ha querido verlo porque no le tocaba directamente. Y es que el Islam fue avanzando comiendo a Europa por las patas -en castellano regio-.
Comenzó con una inmigración joven y pobre. A cambio de favores procedentes de teocráticos regímenes, los intelectuales se unieron para darles derechos de asociación y de reunión. Derechos de voto en las locales, derechos de representación ante los gobiernos, derechos de tradición y costumbres... Comenzaron aupando a líderes y colocándoles en sitios estratégicos en la sociedad. Cobraron fuerza y comenzaron a imponerse en las barriadas y suburbios donde residían. Los seguidores de lo políticamente correcto, impusieron unas leyes que protegen unas tradiciones y costumbres que no son otra cosa que la aplicación de la Sharia. En resumen, con tales leyes legalizaron y legitimizaron la Sharia en unas comunidades que crecieron y florecieron bajo el férreo silencio impuesto a la crítica y a la objeción.
Y cuando el resto de los ciudadanos que de la noche a la mañana se convirtieron en sus vecinos no admitían en sus barrios tales cosas, eran acusados de racistas, xenófobos e intolerantes.
Amordazados con tal chantaje, se veían obligados a ceder y a callar.
Cuando Oriana se preguntaba en su libro "La fuerza de la Razón" ¡cómo hemos podido llegar a esto", cualquier ciudadano de renta media baja le hubiera dado la respuesta correcta en menos de un minuto.
Hoy apuntan a la cabeza (Jefes de Estado como el Papa), a la libertad de expresión (Mozart), amenazan para imponer sus "tradiciones y costumbres" (lease Sharia) exigiendo la retirada de todo símbolo religioso no-musulmán en los colegios. (El jihab es el pañuelo que se le impone a las mujeres y tiene una simbología totalmente religiosa que recoge La Sharia. Sin embargo, está presente en todos los centros escolares, pero la celebración de la Navidad o los crucifijos son retirados).
Ya no es una barriada, es una sociedad.
El PSOE crea el Grupo Federal Árabe Socialista que denunciará cualquier actitud "racista o xenófoba"
Archivo sonoro del programa La Linterna:
grupo federal arabe socialista
Y mientras nosotros no terminamos de creernoslo, el islamismo yihadista, está absolutamente convencido de que si porque a cada paso que da, avanza un palmo por delante de sus previsiones.
Según escribió Gustavo de Arístegui, Elcano elaboró una encuesta que reflejó que el islamismo es la mayor preocupación para los españoles, por encima de la ETA, el paro y las hipotecas.
Pues yo soy una de esas españolas porque estoy presenciando cómo el Islam lo devora todo.
Como había escrito ayer, hace décadas que se inició pero nadie ha querido verlo porque no le tocaba directamente. Y es que el Islam fue avanzando comiendo a Europa por las patas -en castellano regio-.
Comenzó con una inmigración joven y pobre. A cambio de favores procedentes de teocráticos regímenes, los intelectuales se unieron para darles derechos de asociación y de reunión. Derechos de voto en las locales, derechos de representación ante los gobiernos, derechos de tradición y costumbres... Comenzaron aupando a líderes y colocándoles en sitios estratégicos en la sociedad. Cobraron fuerza y comenzaron a imponerse en las barriadas y suburbios donde residían. Los seguidores de lo políticamente correcto, impusieron unas leyes que protegen unas tradiciones y costumbres que no son otra cosa que la aplicación de la Sharia. En resumen, con tales leyes legalizaron y legitimizaron la Sharia en unas comunidades que crecieron y florecieron bajo el férreo silencio impuesto a la crítica y a la objeción.
Y cuando el resto de los ciudadanos que de la noche a la mañana se convirtieron en sus vecinos no admitían en sus barrios tales cosas, eran acusados de racistas, xenófobos e intolerantes.
Amordazados con tal chantaje, se veían obligados a ceder y a callar.
El caso es que tales amenazas procedían de sus propios conciudanos y no de los emigrantes.
¡Habían encontrado quién les haría el trabajo sucio!
Cuando Oriana se preguntaba en su libro "La fuerza de la Razón" ¡cómo hemos podido llegar a esto", cualquier ciudadano de renta media baja le hubiera dado la respuesta correcta en menos de un minuto.
¡Y su fuerza aumentó considerablemente!
Hoy apuntan a la cabeza (Jefes de Estado como el Papa), a la libertad de expresión (Mozart), amenazan para imponer sus "tradiciones y costumbres" (lease Sharia) exigiendo la retirada de todo símbolo religioso no-musulmán en los colegios. (El jihab es el pañuelo que se le impone a las mujeres y tiene una simbología totalmente religiosa que recoge La Sharia. Sin embargo, está presente en todos los centros escolares, pero la celebración de la Navidad o los crucifijos son retirados).
Ya no es una barriada, es una sociedad.
Y, como sucedió entonces, ahora quieren que los europeos le vuelvan a realizar el trabajo sucio. ¡Y lo encontraron!
Archivo sonoro del programa La Linterna:
grupo federal arabe socialista






